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Salmos 139:11-12
Las tinieblas o apariencias no son reales, y se disuelven al aceptar la verdad espiritual.
Proverbios 6:23
Dios es la luz que nos guía, la intuición nos indica qué hacer y nos ilumina para no juzgar por las apariencias.
Proverbios 15:30
La Verdad, Dios, es la verdadera alegría de nuestro corazón; la alegría es nuestra conciencia de Unidad con Dios.
(Hay que ser) humildes de corazón y sinceros y tratar de eliminar el ego, la soberbia y el orgullo espiritual.
Isaías 58:8-10
Al pensamiento correcto, alineado con la Verdad, deben de seguirle necesariamente la acción y las obras.
Debemos de cuidar nuestros pensamientos, emociones y palabras.
Isaías 60:1-19
Al darle un buen uso a la Ley, al actuar alineados con las verdades espirituales, al buscar primero el Reino de Dios, lo demás se nos dará por añadidura.
Al hacer un buen uso de la ley, en tu experiencia sólo habrá abundancia, salud, bien, porque serás conciente de que la fuente de todo bien es Dios.
Mateo 5:14-16
“Ustedes son la Luz del Mundo”, somos hijos de Dios, expresiones de Dios, y sabremos cuánto uso correcto de la Ley hacemos, de acuerdo con nuestras manifestaciones, que son consecuencia de nuestras creencias y del uso de la ley.
Mateo 6:22-23
Aquello en lo cual nos concentramos, aquello en lo que enfocamos nuestro pensamiento crece. Por lo tanto, si es en la salud, en la perfección, eso tendremos; si es en la enfermedad, nuestra experiencia así será. Por lo tanto, si nuestras creencias son sanas, nuestra experiencia será también sana.
Lucas 11:33-36
No podemos esconder la Verdad Espiritual, sino que debemos aceptarla, poner en práctica nuestra conciencia de Unidad con la Luz.
Debemos de tener cuidado con aquello en lo cual enfocamos nuestra atención.
Lucas 15:8
Podemos recapacitar “repensar” y no volver a cometer nuestros errores, podemos hacer un uso correcto de la ley, porque Dios siempre nos buscará y apoyará, nos guiará si nosotros lo aceptamos, para lograr hacer un mejor uso de la Ley.
Juan 1:4-5
Dios es todo lo que existe, ha existido y existirá, por lo tanto, cuando una verdad espiritual se revela, no hay ninguna “apariencia” que pueda opacarla u ocultarla.
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