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A mi entender, la intuición es una forma de “saber” (conocimiento) que va más allá de los cinco sentidos. Es una extraña certeza de algo. La intuición se desarrolla con el tiempo y es con el tiempo que aprendemos a reconocerla y sobre todo a escucharla. La intuición no puede ser dirigida de ninguna manera. Ella solo indica las posibilidades y provee revelaciones acerca de la naturaleza de las cosas. Es algo que me llega como una pequeña y sutil voz interna, tan indescriptible que para mí es como una “corazonada”, algo que late en mi pecho sin entendimiento lógico.
Con el tiempo he llegado al entendimiento que esa vocecita o corazonada, es realmente la voz de Dios en mí diciéndome y muchas veces advirtiéndome de alguna situación peligrosa, por lo que ya es de suma importancia para mi, desarrollar la habilidad de escucharla.
“El ser humano dotado de cinco sentidos tampoco está solo, pero no es consciente de la asistencia que recibe continuamente y, por tanto, no puede atraer esa asistencia de manera consciente”.
He entendido que cuando las personas se resisten a escuchar a su intuición es por una falsa creencia de que Dios está apartado de nosotros, su concepto de Dios es dualidad, un Señor que está sentado en su trono y que nos vigila y juzga constantemente desde el cielo. Al que tenemos que buscar sólo en los templos y el que nos escucha según sea nuestra súplica.
Es en estos casos, que la gente encuentra “ilógico” ese sentir, ese chispazo interno que viene como “corazonada”, tratan de razonar y encontrar un entendimiento de lo que sienten y al no encontrarlo tratan de alejarlo y rechazarlo, en vez de entenderlo, asumirlo y aceptarlo.
Sin embargo, en cuanto nos damos cuenta que Dios está dentro de nosotros y que nosotros estamos en Dios, nos volvemos más receptivos y nos dejamos guiar divinamente hacia la acción y pensamiento correctos. Confiamos plenamente en que esa vocecita interna nos guiará y en muchas ocasiones, hasta nos salvará de situaciones extremas. Pues es en ese momento que entendemos que esa corazonada es Dios hablándonos directamente.
A mi personalmente me ha servido mucho desarrollar la habilidad de escuchar a la intuición, pues sorpresivamente me ha salvado y protegido de situaciones desagradables, por lo que he confirmado cada vez más que es Dios hablándome directamente.
“La intuición sirve a numerosos objetivos. Sirve a la supervivencia. Te impulsa a realizar actuaciones sin sentido aparente con la finalidad de sobrevivir. Por ejemplo, corazonadas acerca del peligro, sobre lo que es arriesgado y sobre lo que no lo es, sobre qué calle es segura para caminar y cuál no, o el hecho de comprobar qué se oculta bajo el capó del coche”.
Recuerdo que la vez que más me sorprendí fue cuando, tenía plan con mis amigos para salir a bailar un viernes por la noche, tenía que llegar a mi casa después del trabajo para cambiarme de ropa y esperar que ellos pasaran por mí, ya cambiada y totalmente preparada para irme, sorpresivamente sentí una “corazonada” que me indicaba que no fuera, que me quedara mejor en mi casa… fue algo que de hecho no podía entender ni justificar, era solo un “sentir” que me decía que no saliera esa noche de mi casa, así que tomé el teléfono y les llame a mis amigos inventando como pretexto un fuerte dolor de cabeza por lo que les pedía disculpas por no ir, así que en ese momento me puse mi pijama y me acosté, por supuesto que a mis papás les sorprendió mucho el que a la mera hora ya no quisiera ir, siendo que era una salida que habíamos preparado con algunos días de anticipación, sin embargo les conté mi sentir y me dijeron que todo pasaba por algo y que si tenia un sentimiento al respecto que lo honrara …
Cual va siendo mi sorpresa cuando al día siguiente me entero que mis amigos habían sufrido un accidente ya de regreso a sus casas, afortunadamente no hubo pérdidas humanas que lamentar, pero si quedó el coche desecho y heridas en mis amigos que gracias a Dios pudieron sanar. Ese día entendí con mayor certeza lo que es la intuición en cada uno de nosotros, entendí llena de amor y sobre todo de agradecimiento que era Dios hablándome directamente, advirtiéndome de un peligro, no hace falta decir que desde ese día, trato de escuchar, entender y sobre todo hacer lo que me dictan esas “corazonadas”.
“La intuición puede concebirse como un tipo de conducción utilizable por varias fuentes. Una de esas fuentes es el alma. En otras palabras, la intuición es un transmisor-receptor entre la personalidad y el alma. Y ello sucede a través del Yo Superior”.
Hoy entiendo que confiar en mi intuición, es realmente confiar en Dios. Y sé que en mi camino como Practicante Profesional me será de gran utilidad escuchar mis corazonadas, pues con esto, entiendo mejor mi Unidad con Dios y sé que jamás me faltará esa guía interna!!!!
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