|
1.- AMOR Y LA ACEPTACIÓN
Me permito sentir el amor que nace desde el punto más íntimo de mi ser. Abro mi corazón plenamente para dejar sentirlo sabiendo que el amor conlleva también la aceptación y así, amo y acepto lo divino de mi espíritu, lo poderoso de mi mente y lo bello y perfecto de mi cuerpo. Cada día, cada amanecer empiezo a verme con más amor y mayor aceptación, lo irradio a todo aquel que se acerca a mi y amo a mis semejantes con gran respeto. Me arriesgo a amar incondicionalmente, comparto este maravilloso sentimiento dondequiera que voy y acepto conocer y compartir el amor y la vida con mi pareja ideal o conmigo mismo si así lo deseo. El Amor es Dios.
2.- LA VIDA.
Acepto que todo lo que diga y haga hoy, sea una expresión de la belleza de mi corazón. Me hago consciente de esta belleza y de la perfección de todo lo que he co-creado para vivir en armonía y amor eterno con el Padre. Utilizo el poder del amor para crear una obra de arte maestra: mi propia vida. No necesito de ninguna adicción en mi vida. Me responsabilizo de toda decisión y acción que tomo. Cada día, empiezo a explorar mi vida en libertad con el poder del amor en mi mismo. Reconozco que no estoy solo, que el Padre es mi luz y mi ancla. Dios es mi vida.
3.- EL PERDON.
Siento como el amor y la sabiduría fluye por mi ser y me abandono a la posibilidad de reconocer sinceramente los errores que he cometido, aceptándolos con amabilidad como parte de mis elecciones y lecciones que dispuse aprender, como parte de mi proceso evolutivo y ejerzo con absoluta integridad el perdón para conmigo, así como también el perdón a todas las persona que creo me han herido. Me honro con respecto, honro con igual respeto a todos los seres vivos que me rodean y bendigo este proceso divino del perdón que emana del Padre.
3.- LA SALUD
Establezco un acuerdo amoroso con mi mente y mi cuerpo, prometo amar, respetar y cuidar estos dos elementos que forman parte de mi ser, sin avergonzarme nunca de ellos, ni jamás maltratarlos u ofenderlos. Amo y disfruto tanto de mi mente y de mi cuerpo que cada respiración les lleva un mensaje de plenitud y sanción continua. Llevo amor total y paz a cada una de las células que conforman mi persona. Infundo energía positiva, alegría, vitalidad y seguridad a cada átomo de mi cuerpo, grabando esta nueva información en mis genes y contemplándome sano e integro. Mis sentimientos son sanados por el Amor pleno que hoy me procuro. El Padre es Salud Perfecta y yo, como su hijo amado gozo de este don divino.
4.- LA ABUNDANCIA
La abundancia es mía, conozco la Verdad de mi ser, ya no retrasó ni estorbo la llegada de mi bien. Veo el derroche pródigo de la naturaleza y se que la intención de Dios es que yo sea abastecido con igual abundancia, bienestar, progreso y felicidad. Soy uno con la esencia Universal de la Vida y se me da según mi creencia y mi creencia es ver sanadas mis finanzas. Disfruto de un trabajo o un negocio digno y justo. Espero y acepto todo lo que necesito para que mi vida sea feliz y valiosa, lo comparto con generosidad absoluta y desinteresada, pues soy hijo del Espíritu y todo atributo de Él, todo atributo del Bien es mi herencia. Dios es mi provisión.
5.- LA PAZ
La paz es el poder en el corazón de Dios. El corazón de Dios se encuentra en el centro de mi ser. Hago a un lado la confusión del mundo y se que la única forma de contrarrestarlo es reconociendo la paz divina. “Mi paz os dejo, mi paz os doy” Estas palabras de seguridad están siempre conmigo y las oigo resonar en el fono de mi ser. Abandono mis temores, abandono mis miserias y aprensiones. Nada puedo temer porque soy una parte inseparable de Dios. Vivo en Él; Él vive en mí; y yo me surto de Su paz perfecta.
6.- LA GRATITUD
Mi corazón se rebosa de gratitud al poder experimentar la vida a través de esta maravillosa mente, de este precioso cuerpo y de este divino espíritu. Expreso todo el amor, toda la alegría, y toda la felicidad que emana de mi corazón con gratitud. Amo todas mis creaciones con gratitud. Festejo ser parte de la Mente Divina con gratitud. Disfruto de la presencia de Dios manifestándose en cada individuo que me rodea. Disfruto graciosa y agradecidamente de los regalos divinos que se me ofrecen todos los días. Doy gracias al Padre por el inmenso obsequio de la Vida.
Finalmente, experimentemos una intensa comunión de amor con nuestro Creador. Sintamos estas palabras como si proviniesen directamente de nuestro propio corazón. Juntos, con un solo corazón, enviemos todas estas palabras de gratitud a nuestro Creador. ¡Y ASI ES!
|