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Muy probablemente, en alguna ocasión te hayas planteado la posibilidad de incorporar en tu vida la práctica de la meditación, o hayas escuchado que alguien más la practica con regularidad, y hasta ahí quedes. No te mueves más allá para saber qué es o para qué es, te preguntas si quienes la practican cambian de religión, y así puedes continuar preguntándote o haciéndote conjeturas sin averiguar más al respecto, sin experimentarla para saber si va contigo o no, si es posible que tu vida mejore con ella. Tengo en mi mano un libro muy sencillo y valioso escrito por un psicólogo llamado Lawrence LeShan, y que se titula Cómo Meditar. En él explora los beneficios terapéuticos y las implicaciones éticas y pedagógicas de la meditación. Da una guía sencilla y variada para iniciarte. Aquellas personas que meditan decimos llevar una vida más plena y más rica que el resto, el tipo de personas con las que a uno le gustaría compartir el planeta. Estos son en líneas generales los objetivos de la meditación, se trata verdaderamente de algo así como volver a casa. Sin duda meditamos para conseguir paz, serenidad, alegría, mayor eficacia en la vida cotidiana, para aumentar nuestra capacidad de amar, para alcanzar una visión más profunda de la realidad. Nuestra meta fundamental es llegar a ser más completos y vivir más plenamente las capacidades potenciales del ser humano. Todos hemos tenido la oportunidad de contemplarnos a nosotros mismos y al resto de nuestros congéneres actuando para con nuestros semejantes a veces como ángeles y a veces como lobos, como una personalidad mutilada y atrofiada, que nos ha conducido a la limitación, a la mezquindad, a la insensibilidad y a actividades autodestructivas. Es muy probable que el factor esencial de esta mutilación sea la pérdida de esa parte de nuestro ser que nos esforzamos en recuperar por medio de la meditación y que sin duda logras, es una auténtica recuperación de quien verdaderamente eres. En palabras claras y sencillas, yo diría que la meditación es la mejor manera de comenzar o terminar el día. Que acallar tu mente aclara la perspectiva, allana el camino y te abre a un mundo nuevo de oportunidades que intuyes, pero que no sabías cómo llegar a ellas y hacerlas tuyas. Que meditar te brinda una sensación de paz, de amor, de lucidez; que el día te alcanza para más cosas, a pesar de dedicarle sólo algunos minutos, que duermes mejor, que amas más, que te aceptas mejor... y muchas cosas más. Puedes iniciarte con un libro como el que menciono aquí, buscar otros títulos sobre el tema; o aún mejor, puedes unirte a un grupo. Para mí lo último es más recomendable, porque, sobretodo al inicio, facilita el aprendizaje. Con gusto te invito a unirte a nuestras noches de meditación, es los lunes a las 7 de la noche en la Ciudad de México, en Heriberto Frías 925-A, Colonia del Valle. Si no vives en esta ciudad anímate a buscar qué opciones existen donde estés. . |
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